Venezuela, mañana

Mañana es el día en que Venezuela, y puede que gran parte de Iberoamérica, se juega su futuro. Mañana, la dictadura del gorila rojo puede quedar institucionalizada si los ciudadanos venezolanos le dan su apoyo en las urnas. El día 1 de diciembre de 2007 puede ser un punto de inflexión en la historia venezolana si, finalmente, Chávez se convierte en el sucesor de Castro, o en el Ahmadineyad de Sudamérica, que es aún peor. Los sondeos avanzan resultados muy ajustados, casi un empate técnico, y registran un avance del "no" conforme se acerca el momento de la votación. Las revueltas estudiantiles contra el régimen, los muertos que las fuerzas chavistas han dejado entre ellos y las protestas como las del jueves, ayudan a que, al menos, el "sí" vaya perdiendo fuerza.

No obstante, los sondeos de nada sirven cuando toda la maquinaria electoral del Estado está en manos de Chávez, cuando no hay ninguna garantía de la limpieza de los resultados y el temor que se ha instalado en el país llevará a muchos ciudadanos opositores a no salir de sus casas para ir a votar. ¿Qué hará la gente mañana? Es una incógnita. Lo que sí sabemos es lo que hará el caudillo, ya lo ha avisado en la última demostración de fuerza en la calle para pedir el "sí" a su reforma. Ha anunciado que expulsará del país a los periodistas que pertenezcan a cadenas que critican el régimen, que sacará el ejército a las calles y, de paso, nos manda un recado a los españoles: "No me cuesta nada nacionalizar los bancos españoles".

Independientemente de que España tenga o no intereses allí, nuestro país debería encabezar en Europa una firme oposición a los atropellos a los que Chávez está sometiendo a su pueblo, sometiéndolo a la pobreza y a la alienación más absoluta. En lugar de eso, nuestro Gobierno se somete al tirano y prácticamente le suplica que vuelvan las buenas relaciones. No sé qué me da más repugnancia, si él o los que se entienden con él y además lo admiran.

Sea como fuere, Venezuela decide mañana entre la tiranía y una democracia maltrecha, pero democracia al fin y al cabo. Mañana, decide entre un sistema socialista sin retorno, o la posibilidad de instaurar una economía de mercado si algún día se deciden a echar a ese canalla del poder. Y lo que es más importante, mañana los venezolanos deciden si quieren ser libres, o no.

4 comentarios:

Martha Colmenares dijo...

Hola Cayo, si, sólo faltan horas, y si habrás leido, con amenazas hasta de explotar las refinerias de petróleo...
Ya sabes cómo pienso, así que dentro de poco se entronizará más allá de un socialismo, un castrismo fundamentalista fascista.
Un abrazo, está muy bueno tu análisis.
Martha Colmenares

Hartos de ZPorky dijo...

Me temo que la suerte está echada...

Cayo dijo...

La verdad, no sé lo que va a pasar, pero creo que alguien debería tomar cartas en el asunto porque, mucho me temo, como dice Hartos de ZPorky, que poco se puede hacer...

Martha, ánimo y a seguir luchando, pase lo que pase mañana.

Un saludo a ambos.

Imperator dijo...

Genial el sombrero mejicano.

Anoche Verstrynge, o como se diga tampoco me interesa, debatiendo en Telecinco sobre el tema...oh, que léxico el del asesor militar (sic) de Chávez.