Rajoy devuelve la ilusión

Admito que tenía mis dudas ante la actitud de Mariano Rajoy en el debate de ayer, pero me equivoqué, porque el presidente del Partido Popular estuvo inmenso. Fue capaz de resumir los despropósitos de cuatro años de legislatura en pequeñas píldoras de tres minutos, donde hubo lugar para darle un repaso a Zapatero en economía, inmigración, terrorismo. Por supuesto que habló de más cosas, pero creo que en esas tres fue en las que Rajoy estuvo especialmente brillante. Rajoy se atrevió a hablar sin miedo, sin tapujos, de problemas reales con el enfoque que muchos ciudadanos le dan. Supo combinar los ataques y explicaciones vehementes con unas formas calmadas y gran control sobre sí mismo. Defendió a sus votantes ante los que los acusan de ser una "turba de imbéciles" y defendió a las víctimas del terrorismo. Todo ello con la sencillez y claridad suficientes como para que lo entendiera desde el arquitecto, hasta el fontanero. Así se hace. Así se consigue, no sólo informar al votante, sino también inyectar una fuerte dosis de ánimo e ilusión a los 700.000 afiliados de ese partido y a los millones de simpatizantes, lo que resulta imprescindible de cara a la labor formal de los primeros, e informal de los segundos, que llevan a cabo estos días.

La mayor muestra del triunfo de Rajoy se pudo ver en cómo de manera progresiva, Zapatero se ponía más y más nervioso, con lapsus como "hemos financiado la educación de 3 a 6 años y ahora financiaremos la del tramo de 0 a 3 porciento" o refiriéndose a los "ciudadanos de la Comunidad Valenciana y Alicante". Zapatero ofreció más de lo mismo, demagogia, humo, eslóganes y continuas referencias al pasado o a hechos que no pueden exprimir más, como la guerra de Irak o el 11M, aspecto en el que, por cierto, Rajoy le paró muy bien recordándole sus llamadas a los medios de comunicación "informándoles" de que había suicidas en los trenes. El Presidente del Gobierno en funciones estuvo nervioso, con rostro desencajado, interrumpiendo continuamente al candidato popular y con sus cejas más circunflejas que nunca.

Anoche, los españoles pudieron ver que Rajoy es una alternativa posible y creible de gobierno. Un hombre tranquilo, pero con sangre en las venas y, sobre todo, con las ideas claras y centradas en lo que es realmente importante para los españoles. Ayer quedó patente que la basura intelectual que vierte Zapatero sólo necesita de una persona solvente frente a él para que se le caiga la máscara y aparezca la persona intolerante, con pésima educación y formación, y peligrosamente pueril que puede llegar a ser. Las máscaras ya se han caído, ahora lo único que hace falta es que algunos españoles se quiten la venda que impide ver los rostros de cada cual.

3 comentarios:

Imperator dijo...

Efectivamente Rajoy venció y convenció, ganó por goleada. La Derecha española ha visto como es posible debatir y batir a la Izquierda, los debates no son malos, son beneficiosos y posibles, esperemos que cunda el ejemplo.

El candidato socialista, escondido tras estúpidos gráficos tuvo el desparpajo, por no decir la caradura, de manifestar que la vivienda ha bajado, que el Pacto del Tinell no existe o blasonar de su política exterior.

Rajoy demoledor y sin dar tregua, creo que puede estar orgulloso pero consciente de que la campaña finaliza el dia 9.

Un saludo.

seleucus dijo...

Lo de la niña al final de su discurso es para llorar, pero de risa. La madre que lo parió. Mejor que hubiera hablado de Godzilla.

Nora dijo...

Sí, yo también creo que estuvo mejor, principalmente porque por fin se le vio más decidido a atacar. De todas maneras, ya estaban diciendo hoy que Zapatero tiene un as en la manga para el siguiente debate... Y eso me parece preocupante en exceso... no sólo por el uso de la policía y la Guardia Civil, si no porque de nuevo van a usar el terrorismo como arma electoral después de haber dicho que blablabla que no podía hacerse algo así blablabla