El pasado viernes tuvo lugar en la Plaza del Cardenal Belluga el concierto conmemorativo del Día de la Región, que no de la provincia, como dijo la cantaora, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, dirigida por José Miguel Rodilla, y de Pasión Vega, que estuvo extraordinaria. El público era de lo más heterogéneo, de todas las edades, lugares y niveles culturales, como bien acreditaron las señoras que teníamos detrás de nosotros (¿a cuala canción viene ahora?). Para darle más murcianía al tema, nos llevamos unos pastelicos de carne y unas empanadas de Bonache. Toda una muestra de nacionalismo, pensará alguno.
El programa comenzó con las Danzas Fantásticas del compositor sevillano Joaquín Turina, totalmente desconocidas para mí. Le siguió el Amor Brujo de Manuel de Falla, con Pasión Vega como la atormentada Candela, que, a pesar de no ser una mezzosoprano al uso, supo transmitir el espíritu de la obra con su particular voz, tan andaluza y con tanto cuerpo, alejada del común agitanamiento.
El marco era sencillamente espectacular. Presenciar ese concierto con el imafronte de la Catedral iluminado es una de esas pequeñas joyas de las que podemos disfrutar los murcianos. Después de la pieza de Falla, la cantante interpretó Puro teatro, Procuro olvidarte y Adoro, más dos bises que el público provocó con sus continuos aplausos. Pero, sin duda, el mejor momento de la noche era el que sabíamos que iba a llegar, el Canto a Murcia de La Parranda. La música la puso la Sinfónica, y la letra la puso la gente que, en pie, cantó el himno popular, aunque no oficial, de Murcia. Realmente impresionante ver cantar a tanta gente esa canción que tantos recuerdos, personas y lugares nos evoca. Hubo a quien se le llegaron a saltar las lágrimas, como a Santiago "el de las empanadillas" de Abarán.
Creo que el año que viene repetiré concierto, todo un descubrimiento. Por cierto, como no hay vídeos de la otra noche, os dejo uno de la OSRM interpretando el Canto a Murcia con los Parrandboleros en la Catedral. Imposible que a un murciano no se le pongan los pelos de punta escuchando esto. Que lo disfrutéis.
El programa comenzó con las Danzas Fantásticas del compositor sevillano Joaquín Turina, totalmente desconocidas para mí. Le siguió el Amor Brujo de Manuel de Falla, con Pasión Vega como la atormentada Candela, que, a pesar de no ser una mezzosoprano al uso, supo transmitir el espíritu de la obra con su particular voz, tan andaluza y con tanto cuerpo, alejada del común agitanamiento.
El marco era sencillamente espectacular. Presenciar ese concierto con el imafronte de la Catedral iluminado es una de esas pequeñas joyas de las que podemos disfrutar los murcianos. Después de la pieza de Falla, la cantante interpretó Puro teatro, Procuro olvidarte y Adoro, más dos bises que el público provocó con sus continuos aplausos. Pero, sin duda, el mejor momento de la noche era el que sabíamos que iba a llegar, el Canto a Murcia de La Parranda. La música la puso la Sinfónica, y la letra la puso la gente que, en pie, cantó el himno popular, aunque no oficial, de Murcia. Realmente impresionante ver cantar a tanta gente esa canción que tantos recuerdos, personas y lugares nos evoca. Hubo a quien se le llegaron a saltar las lágrimas, como a Santiago "el de las empanadillas" de Abarán.
Creo que el año que viene repetiré concierto, todo un descubrimiento. Por cierto, como no hay vídeos de la otra noche, os dejo uno de la OSRM interpretando el Canto a Murcia con los Parrandboleros en la Catedral. Imposible que a un murciano no se le pongan los pelos de punta escuchando esto. Que lo disfrutéis.








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