La jornada de ayer en las carreteras de acceso a las grandes ciudades y a las plataformas de distribución de España fue realmente caótica. Los piquetes coactivos, que no informativos, lograron montar un monumental pifostio gracias a sus amenazas a otros transportistas. Porque, no nos engañemos, la huelga está teniendo un seguimiento muy limitado, pero los problemas vienen porque los cuatro mataos de siempre, han conseguido parar a todo camión que veían, quisieran o no sumarse a la protesta.Hemos podido ver, insisto, las coacciones a otros camioneros, la rotura de lunas, los pinchazos de ruedas y las barreras físicas que les han impuesto para no dejarles entrar en polígono industrial, o en muchos mercas. Todo ello, sin contar los problemas de abastecimiento que ya están empezando a notarse en algunas regiones y que, de seguir así, se extenderán por todo el país. A mí me parece muy bien que estos señores puedan ejercer su derecho de huelga, pero, ¿quién protege el derecho del que quiere trabajar?, ¿quién se encarga de velar por los derechos del ciudadano que sufre las consecuencias de todo esto?, ¿quién protege el derecho de los consumidores a tener acceso a productos básicos como los alimentos y el combustible?
Pues, en los países medianamente civilizados, de todo eso se encarga una ley que regula la huelga, y por tanto, los derechos y límites de los huelguistas y los derechos del resto del personal, que digo yo, que algo pintaremos en todo esto. Pero claro, la arraigada conciencia obrera de salón y la tradicional costumbre de cogérnosla con papel de fumar, ha impedido que durante tres décadas, ningún gobierno se atreviera a crear una ley de este tipo que permitiera desarrollar el derecho a la huelga, tal como recoge el artículo 37.2 de la Constitución Española.
Pero claro, en España, donde todavía hay quien se solidariza con movimiento de descamisados que se dedican a bloquear autovías y a joderle la vida al prójimo, mientras les sale todo de gratis, eso de la ley de huelga habrá quien lo vea como una restricción de libertades y como un elemento de opresión al servicio de capital. Apuesto a que algún movimiento pseudocomunistoide lo tiene puesto en alguna página web o manifiesto obrero.
Y mientras tanto, las Fuerzas de Seguridad, transmiten una imagen de pasividad total ante los acontecimientos. Más allá de alguna intervención aislada, han permitido sin problema alguno que los grandes viales hayan sido ocupados por manadas de camiones y que muchos que deseaban seguir trabajando no pudieran hacerlo. Supongo que la culpa no será de los que están a pie de carretera, sino de sus mandos o de más arriba. Porque esa es otra, ¿qué hace el Gobierno? ¿Por qué espera hasta el miércoles, que será ya la tercera jornada de huelga, para anunciar "medidas potentes"? Si se trataba de una huelga anunciada, podía haber previsto ya, al menos en parte, los acontecimientos. Aunque bueno, lo realmente previsible, es que hicieran lo que están haciendo, es decir, nada.








2 comentarios:
Me alegro de estar en Italia y no tener que ir corriendo al supermercado para no morirme de hambre... Pero tienes razón, la huelga debería estar de algún modo regulada para que no se pueda privar a otros de su derecho a trabajar. Si una huelga es secundada por la mayoría y prospera adelante, pero no que unos pocos consigan aparentar mucho. Contra los piquetes deberían actuar los cuerpos de seguridad del Estado desde el primer momento.
Llega uno de viaje, y se encuentra esto.
¡No se os puede dejar sólos!
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