Después de la dura carrera demócrata para hacerse con la candidatura a la Casa Blanca, y sólo un par de días antes de la convención que comienza hoy en Denver, Barack Obama desvelaba su secreto mejor guardado. Joe Biden será el candidato a la vicepresidencia de los Estados Unidos. Se trata, como ya se han encargado de señalar los numerosos perfiles que los medios de comunicación han trazado en las últimas horas, de un político "de raza", con más de tres décadas como senador por Delaware.Muchos lo señalan como el complemento ideal para un Obama al que muchos, incluso desde sus filas, achacan un escaso conocimiento de la política exterior, así como de los pasillos de Washington. La necesidad de ser un líder internacional que implica ser presidente de los Estados Unidos, junto con el manejo de la arena política local que, idealismos a parte de cualquier candidato, es necesario controlar si no se quiere acabar escaldado en ese mare magnum de reformas, pero sobre todo de formas, que pretende llevar a cabo el demócrata si se alza con la victoria el 4 de noviembre. Así que, muchos piensan que Biden es la persona y el complemento perfecto para el candidato.
Pero, lo cierto es que Biden también puede volvérsele a Obama en su contra. El mensaje de cambio del que ha venido haciendo gala Obama y sus intenciones de alejarse, o de parecer que se alejaba, del establishment de Washington, puede verse dañado en la línea de flote en cuanto a su credibilidad. El veterano senador es un burócrata profesional, sin experiencia en tareas de gobierno y que vive alejado de los problemas del día a día del estadounidense medio. Enfrascado en juegos de alianzas y aritmética en el Senado, parece que no se trata de la figura que mejor encarne el espíritu de Obama, al que por cierto descalificó acusándole de una escasa preparación para llegar a la presidencia. Si a eso unimos que su experiencia internacional ha quedado relegada puestos, digamos de segunda línea, como el Comité de Asuntos Exteriores del Senado, parece que las razones para que el electorado se entusiasme con él son bastante escasas.
Todo parece indicar que con Biden se busca una copia democráta de McCain, quien ha conseguido frenar la carrera ascendente del demócrata y al que las encuestas dan prácticamente un empate técnico. A los americanos no les impresionan los grandes mítines en Berlín, ni que Fraga se considere de centro como Obama. A mí, la verdad, siempre me gustó más Hilaria.








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