La Choni se va de romería

20:30 horas. Parking del Centro Comercial Nueva Condomina. La Choni llega desde Algezares en el Seat León tuneado de su novio, el Tono, que ha salido media hora antes del taller mecánico donde trabaja, ocupación que trata de compaginar con el certificado de ESO a distancia. Ya se sabe que la formación es imprescindible si quieres ser alguien en la vida. En el asiento de atrás, van sus "primas", con las que no necesariamente comparte lazos de consanguinidad. Todas van muy puestas y, como la Choni, han pasado el día de antes por el Brehca (Bershka) para comprarse alguna cosa que deje poco a la imaginación.

Las cuatro, con sus rayas pintadas hasta la oreja y los labios exuberantes, se disponen a pasar un buen rato en el concierto hasta bien entrada la madrugada y empalmar con la romería. Él, a su modo, también viene preparado. Se ha puesto los pantalones blancos del chándal bueno de los domingos, el de vestir. Acompaña con una camiseta roja, con un dragón negro apenas identificable en la oscuridad de la noche. Se siente feliz por lo que ha conseguido. A poco más se puede aspirar.

Llegan temprano para encontrar un buen sitio. Un concierto con tanta gente, y "de gratis", merece esperar un rato, aunque se pasen momento de calor y las lorzas empiecen a pasar factura con los sudores, secreciones que, por cierto, no son especialmente agradables en el caso del Tono, pues su camiseta, aunque huelgue decirlo, no lleva mangas. Pasados esos momentos, empieza a rular el calimocho y algún cubata. Ellas pasan el concierto moviendo sus cuerpos lozanos y soltando alguna ordinariez a alguno de los artistas. Él, que en realidad ha ido porque espera a los DJ's de la Central y de Límite que aparecerán al final del concierto, aguanta estoicamente. Todo por la Choni.

Acaba el concierto y el Tono conduce su León hasta Algezares, con el subidón provocado por los temazos del final y por el puntillo que ha cogido que, a él no le afecta, porque él, controla. Llegados a su casa, la madre de la Choni tiene ya preparados los tupper con la tortilla y la fritá de conejo. Ellos ya se habían encargado del cargamento etílico que, tienen perfectamente acomodado en su carro del Mercadona. La Choni y sus primas se perfilan la raya, la de los ojos, se entiende, se ponen sus aros buenos y cogen su estampa de la Fuensanta. Todo listo para irse al monte y poner el broche de oro a la jornada.

Seguro que yo no fui el único que se encontró con la Choni y el Tono estos días, ¿verdad?

6 comentarios:

Sometimes Inviting Eyes dijo...

Lo peor es que laChoni y elTono salen todos los días, y todos los días me los encuentro, y a juzgar por tu descripción las primas deben ser las que se tiran todo el tiempo en el parque que tengo frente a casa gritándole que se estén un ratico a los "payicos" que pasan en la ruidosa moto, y ello, a pesar de levantar las suspicacias de la mejor amiga de la novia de algunos de los payicos que les recrimina abiertamente: Acha,tía,elJuanpe no que está líao con laNerea A lo que la susodicha prima muy digna haciendo gala de su carácter independiente responde: Acha, a mí laNerea mecomercoño.

Me he sentido tentada de agregar alguna mini-historia de estos llamados olímpicos (por el chándal y el oro al cuello) que me rodean y que has descrito a la perfección ;)

Ignacio dijo...

Muy bien explicado, si señor

Cayo dijo...

#Sometimes inviting eyes, genial lo de "a mí laNerea mecomercoño", jajajaja. Si estabas tentada a dejar tu historia, déjala, compartamos nuestras experiencias con los garrulos.

#Ignacio, me alegra que te haya gustado. Yo es que soy muy de crónica costumbrista...

Saludos a ambos.

Ramón_Lozano dijo...

Veo que éstos existen por toda España. Casi juraría haberlos visto por ahí, y no sólo en Burgos, jeje

Imperator dijo...

Esta subespecie urbana es muy común, y ordinaria. Suelen ubicarse en los suburbios de las grandes ciudades y en el extrarradio en general.

Creo que has descrito bastante bien, el punto soez y ordinario de ciertas actitudes.

Me quedo con el certificado de la ESO a distancia y con la que le come er coño de la primera contertulia.

A mí también me gustan los relatos costumbristas, muy del estilo de Quevedo, gran maestro del Siglo de Oro y de Vizcaino Casas, otro gran descriptor del esperpento nacional.

Cayo dijo...

#Ramón, esta gente existe en toda España. Ya sabes que cuando se trata de difundir la ordinariez y la cutrez, en este país estamos a la cabeza.

#Imperator, esa frase que ya hemos comentado, resume perfectamente el espíritu garrulo.

Saludos.