Sanz I de Navarra y Rajoy último de Castilla

Ya lo he dicho varias veces, pero me reafirmo una vez más. No me gusta Sanz. Es más, nunca me ha gustado. Es de esa gente que cuando habla, ves directamente que no se cree lo que está diciendo. Hoy te dice A, y mañana te dice B, sin ningún tipo de problema. Ayer el PSOE vendía Navarra a ETA, y hoy está dispuesto a pasar de perfil y saltarse los compromisos con el Partido Popular. En ambos casos el fin es el mismo, mantenerse en la poltrona. Se escuda en que él es presidente para defender los intereses de los navarros, no los del PP, pero se le olvida que es presidente de Navarra porque los populares desaparecieron de la comunidad foral para facilitar la gobernabilidad a una opción conservadora y nacional. ¿Te enteras, Sanz? ¡Nacional!

Bajo ese criterio, y según el acuerdo PP-UPN, siempre que la decisión afecte al interés general de Navarra y a su gobernabilidad, siempre y cuando no se lesione el interés general de España, los parlamentarios de UPN podrán fijar su posición de voto. Sanz dice que este es el caso, pero, evidentemente, no lo es, porque el sentido de su voto influirá, no sólo en su taifa, sino también en el conjunto de España. Y es que, en realidad, al señorito navarro la situación del resto de los españoles, e incluso la de los navarros, más allá de las cuestiones que puedan influir directamente en las urnas, le importa un cojón de pato. Tampoco es nada nuevo lo del navarro, o si no, basta recordar la intentona de tener grupo propio en el congreso. Aunque, dicho sea de paso, la otra parte del acuerdo, es decir, el Partido Popular, también se está cubriendo de gloria.

Aunque a Rajoy le incomode esta situación de enfrentamiento (¿no estaba todo controlado después de lo de Valencia?), tampoco parece decidido a gastar ni la décima parte de las energías que empleó echando a San Gil e invitando a Esperanza Aguirre al Partido Liberal, en meter en cintura a Sanz. Con estupideces vacías de contenido como "pase lo que pase, ya veremos qué ocurre", pretende capear el temporal. Con razón Sanz se le sube a las barbas, ignoro si también en sentido literal.

Si Sanz se quiere desligar del PP para jugar al Risk en Navarra, que se vaya. Si el órdago al PP continua, que Rajoy lo eche. Y si aquí nadie sabe hacer nada, ¡pues váyanse los dos!

1 comentarios:

Ramón_Lozano dijo...

Lo cierto es que Sanz no sabe a qué juega, pero cree que tiene el control de la situación y lo usa en beneficio propio. Y Rajoy... pues algo debería hacer, aunque supongo que pretende capear el temporal sin hacer ruido, que ya tuvo suficiente hace unos meses.