Se conmemoró ayer en Chile el veinte aniversario de la caída de Pinochet como consecuencia de un plebiscito que apostó decididamente por el cambio y dijo no a ocho años más de dictadura militar en el país sudamericano. El Chile democrático de hoy en día, no sólo ha conseguido dejar atrás la etapa predemocrática, sino que se ha convertido en una de las democracias más sólidas y prósperas de América Latina, y en uno de los lugares con mayor seguridad jurídica para que chilenos e inversores extranjeros lleven a cabo sus proyectos empresariales.Chile se ha convertido en un país próspero, que ha conseguido reducir la pobreza a una tercera parte en estos veinte años, que en 2007 creció a un buen ritmo del 5,1% y que en 2008 se espera que crezca entre un 4,5% y un 5% y que ha conseguido importantes logros en materia sanitaria y educativa. Además, su Índice de Desarrollo Humano (IDH) es superior al de la media de América Latina y Caribe, siendo mucho más próximo al de la región europea.
Todas estas cifras no son sino la muestra de que Chile se ha convertido en el país del que el resto de naciones del cono sur deben tomar nota. Frente a la metástasis populista que asfixia a los ciudadanos en países como Venezuela, Cuba, Ecuador o Bolivia, Chile resiste estoicamente con un modelo democrático occidental y orientación hacia la economía de mercado que está consiguiendo grandes logros sociales y económicos. Chile representa la moderación frente a ese exabrupto populista, la cordura frente al desenfreno. Ni Ricardo Lagos o Michelle Bachelet son Chávez ni Correa, afortunadamente. Ya sea por la vía del conservadurismo o, como sucede ahora, por la de la socialdemocracia, en Chile las cosas se están haciendo razonablemente bien y sus ciudadanos están empezando a recoger los frutos.
Sólo espero que durante la transición chilena y a lo largo de estos años no dejen cabos sueltos que puedan reabrir viejas heridas y debates, como pasa en otros países de escasa andadura democrática como España. ¡Suerte!








3 comentarios:
El populismo es la lacra de todos esos países que has nombrado, así como sus ansias dictatoriales bañadas en una falsa democracia. Chile es el ejemplo a seguir, como bien dices.
Lo que me llama poderosamente la atención es que muy pocos pseudointelectuales españoles apoyen a países como Chile, y sí a esas falsas democracias, como bien señalas, Ramón.
Un saludo.
PD: No he encontrado dirección de mail donde escribirte para comentarte una cosa. Si no te importa, ponte en contacto conmigo en la dirección del blog y te cuento.
Pues sí, un ejemplo a seguir, ¡¡qué diferencia con la Venezuela de Chávez o la Cuba de Castro!!
Ojalá pronto se instale la democracia y el progreso en Hispanoamérica
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