Quince días

7 comentarios

Quince días sin escribir dan para mucho. Circunstancias familiares y personales me han mantenido apartado, bien a la fuerza, bien porque el estado anímico no era el adecuado para escribir, durante algo más de dos semanas. Y es mucho lo que ha pasado. Porque aunque tú intentes pararte, el mundo sigue girando, y si no te reenganchas pronto al ritmo, el que sale perdiendo eres tú. Así que, mientras en mi familia intentábamos asumir un duro golpe, una de esas putadas que te manda la vida, el mundo seguía adelante con sus acontecimientos trascendentales, con su día a día y, también, con sus gilipolleces.

En estos quince días, las bolsas de medio mundo se han desplomado. Obama saca más de diez puntos a McCain. Tras los 100.000 parados más en septiembre, nuestro país está comenzado a destruir empleo en términos netos. 100.000 dramas, 100.000 trabajadores, 100.000 familias bien jodidas. Nadie invita a Zapatero a la cumbre mundial para abordar la crisis. Miguel Sebastián dice que a Bush le quedan trece días. Ahí, ayudando.

Valcárcel renueva en menos de seis horas la cúpula del PP, pero sin pasarse, ¿eh? Garre y Pacheco dicen no a la tramitación del nuevo Estatuto castellano-manchego. Garzón quiere sentar a Franco en el banquillo. ¿Muerto?, a ver, traíganle al ex-número dos de Mister X el certificado de defunción del Caudillo. Bárbara Rey dice que tuvo un affair con Garrigues Walker. ¿Y qué hay del Borbón?, dicen algunos. Rajoy comenta "en privado" que el desfile del 12 de Octubre es un coñazo. Pues tú eres cojonero, vete por favor.


Seguro que me dejo cosas, pero esta es la batería que me ha venido a la mente. Sin orden ni concierto. Prometo en adelante volver a escribir con mayor coherencia y asiduidad. La normalidad arrolla y este blog es parte de ella, así que, volverá a ser una de tantas cosas más, que me ayudará en mi día a día a estructurar mis pensamientos.

Si todos fueran Chile...

3 comentarios

Se conmemoró ayer en Chile el veinte aniversario de la caída de Pinochet como consecuencia de un plebiscito que apostó decididamente por el cambio y dijo no a ocho años más de dictadura militar en el país sudamericano. El Chile democrático de hoy en día, no sólo ha conseguido dejar atrás la etapa predemocrática, sino que se ha convertido en una de las democracias más sólidas y prósperas de América Latina, y en uno de los lugares con mayor seguridad jurídica para que chilenos e inversores extranjeros lleven a cabo sus proyectos empresariales.

Chile se ha convertido en un país próspero, que ha conseguido reducir la pobreza a una tercera parte en estos veinte años, que en 2007 creció a un buen ritmo del 5,1% y que en 2008 se espera que crezca entre un 4,5% y un 5% y que ha conseguido importantes logros en materia sanitaria y educativa. Además, su Índice de Desarrollo Humano (IDH) es superior al de la media de América Latina y Caribe, siendo mucho más próximo al de la región europea.


Todas estas cifras no son sino la muestra de que Chile se ha convertido en el país del que el resto de naciones del cono sur deben tomar nota. Frente a la metástasis populista que asfixia a los ciudadanos en países como Venezuela, Cuba, Ecuador o Bolivia, Chile resiste estoicamente con un modelo democrático occidental y orientación hacia la economía de mercado que está consiguiendo grandes logros sociales y económicos. Chile representa la moderación frente a ese exabrupto populista, la cordura frente al desenfreno. Ni
Ricardo Lagos o Michelle Bachelet son Chávez ni Correa, afortunadamente. Ya sea por la vía del conservadurismo o, como sucede ahora, por la de la socialdemocracia, en Chile las cosas se están haciendo razonablemente bien y sus ciudadanos están empezando a recoger los frutos.

Sólo espero que durante la transición chilena y a lo largo de estos años no dejen cabos sueltos que puedan reabrir viejas heridas y debates, como pasa en otros países de escasa andadura democrática como España. ¡Suerte!

Fraga y la venenosísima enfermedad

1 comentarios

Que nadie se alarme. No es que Fraga haya tenido que visitar al médico (o al paleontólogo, como dice una conocida mía) para que le vea alguna enfermedad. Se trata de que el vetusto senador ha calificado hoy al nacionalismo como "una venenosísima enfermedad que puede llevar al derrumbe a España". Es más, incluso abogaba por aplicar el polémico artículo 155, tan constitucional como cualquier otra parte de la Carta Magna, por cierto.

Lo que no termino de entender, probablemente debido a mi mente radical, cerrada y opresora donde las haya, es cómo casan las declaraciones del padrino de Gallardón con las declaraciones que hizo en el mes de agosto en las que afirmaba que el PP de Galicia podría entenderse con el BNG, confirmando así las palabras de Rajoy, que se mostraba "dispuesto a hablar con el BNG" si el PP ganaba las elecciones en Galicia. No te preocupes, Mariano, que como sigas así, Feijóo sólo va a tener que hablar (en gallego, por supuesto), con la del INEM.

El PP gallego se quedó a un puñado de votos de la mayoría absoluta. Posiblemente la hubiera rebasado si el tiranosaurio pre, durante, y post franquista no se hubiera empeñado en presentarse otra vez. Entonces, ¿qué necesidad hay de estar dando estos bandazos? ¿Quién va a confiar en alguien que, lo mismo pide la aplicación del 155 que pide entendimientos con el BNG, no precisamente un partido nacionalista "moderado"?

Insisto, todo esto me parece una incoherencia, pero será cosa mía...

Sanz I de Navarra y Rajoy último de Castilla

1 comentarios

Ya lo he dicho varias veces, pero me reafirmo una vez más. No me gusta Sanz. Es más, nunca me ha gustado. Es de esa gente que cuando habla, ves directamente que no se cree lo que está diciendo. Hoy te dice A, y mañana te dice B, sin ningún tipo de problema. Ayer el PSOE vendía Navarra a ETA, y hoy está dispuesto a pasar de perfil y saltarse los compromisos con el Partido Popular. En ambos casos el fin es el mismo, mantenerse en la poltrona. Se escuda en que él es presidente para defender los intereses de los navarros, no los del PP, pero se le olvida que es presidente de Navarra porque los populares desaparecieron de la comunidad foral para facilitar la gobernabilidad a una opción conservadora y nacional. ¿Te enteras, Sanz? ¡Nacional!

Bajo ese criterio, y según el acuerdo PP-UPN, siempre que la decisión afecte al interés general de Navarra y a su gobernabilidad, siempre y cuando no se lesione el interés general de España, los parlamentarios de UPN podrán fijar su posición de voto. Sanz dice que este es el caso, pero, evidentemente, no lo es, porque el sentido de su voto influirá, no sólo en su taifa, sino también en el conjunto de España. Y es que, en realidad, al señorito navarro la situación del resto de los españoles, e incluso la de los navarros, más allá de las cuestiones que puedan influir directamente en las urnas, le importa un cojón de pato. Tampoco es nada nuevo lo del navarro, o si no, basta recordar la intentona de tener grupo propio en el congreso. Aunque, dicho sea de paso, la otra parte del acuerdo, es decir, el Partido Popular, también se está cubriendo de gloria.

Aunque a Rajoy le incomode esta situación de enfrentamiento (¿no estaba todo controlado después de lo de Valencia?), tampoco parece decidido a gastar ni la décima parte de las energías que empleó echando a San Gil e invitando a Esperanza Aguirre al Partido Liberal, en meter en cintura a Sanz. Con estupideces vacías de contenido como "pase lo que pase, ya veremos qué ocurre", pretende capear el temporal. Con razón Sanz se le sube a las barbas, ignoro si también en sentido literal.

Si Sanz se quiere desligar del PP para jugar al Risk en Navarra, que se vaya. Si el órdago al PP continua, que Rajoy lo eche. Y si aquí nadie sabe hacer nada, ¡pues váyanse los dos!