El respeto a la vida es, con toda certeza, el rasgo que debe diferenciar a las sociedad más socialmente avanzadas de aquellas más atradas. Por eso, una de las manifestaciones que más degradan a una sociedad es la violencia de género. En 2008 han sido asesinadas 72 mujeres a manos de sus novios, maridos o ex parejas. No es sólo una cifra, es el drama de 72 familias, de 72 grupos de amigos y conocidos y es una mancha en la conciencia de todos.De muy poco ha servido la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género y bastante ineficaces se han mostrado las medidas judiciales, entre las que destacan las inútiles órdenes de alejamiento. La buena voluntad de los agentes políticos y sociales no basta si no hay previamente una conciencia social que repudie estos actos. Todavía es frecuente oir el comentario de "el vecino del quinto le da a su mujer. Es un animal, pero yo en esas cosas no entro...".
Llama también la atención que, en 2008, el 44% de las mujeres asesinadas sean inmigrantes, 4 puntos porcentuales más que en 2007 y 15 más que en 2006. Especialmente alarmante resulta este dato cuando sólo el 10% de la población residente en España es extranjera. Este hecho pone de manifiesto que, a pesar de lo que muchos niegan, existe un problema de adaptación de este colectivo en nuestro país y que, la violencia de género, como en otras manifestaciones, tiene también un importante componente cultural.
Vaya esta última entrada del año dedicada a todas esas víctimas de la violencia de género, a las muertas y a las que siguen sufriéndola cada día.








